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Ideario Educativo

Written by Instituto de Ciencias Moroleón. Posted in conócenos

Presentación.

Este ideario expresa nuestra identidad pedagógica como formadores en la educación. En él aparecen sintetizados los objetivos que perseguimos, los principios básicos que orientan nuestra labor y los criterios que utilizamos para llevarla a cabo. Estos objetivos, principios y criterios son a un mismo tiempo las bases donde se desarrolla conjuntamente la educación formativa, e informativa y que es fruto cosechado por educadores insignes que han gastado sus vidas dando lo mejor de sí mismos a la causa de la educación y patrimonio acumulado y desarrollado por los grandes pedagogos con el correr del tiempo.

Un ideario es eje integrador e instrumento de cohesión que dará eficacia a las aspiraciones de participación de los diversos estamentos que componen la comunidad educativa. Espero que este ideario facilite el nacimiento y crecimiento de nuestra comunidad educativa y que sea elemento de convergencia que aúne los esfuerzos y desvelos de padres de familia, maestros, alumnos, personal administrativo, personal de intendencia y directivos.

Con el estudio y el conocimiento de los objetivos, principios y criterios plasmados en este ideario se alimentará el proyecto educativo del ICM, para que éste sea un puente de enlace entre el ideario educativo y la realidad del aquí y el ahora del INSTITUTO DE CIENCIAS MOROLEÓN y su comunidad educativa.

Un buen proyecto educativo permitirá que cada uno de los miembros componentes de la comunidad educativa asuma su responsabilidad particular con creatividad y armonía dentro de una perspectiva global, y que de ella resulte una escuela que contribuya a la transformación del hombre y de la sociedad.

Importancia de la Educación y la Escuela

La educación es un proceso humano de maduración; en todos los órdenes educar es "ayudar al hombre a crecer como ser humano íntegro" en este sentido la acción educativa es un proceso de crecimiento sin límites, como ilimitado es el destino del hombre. La verdadera educación propone la formación de la persona en sentido humanístico y en orden a su fin último y al bien de la sociedad. Puesto que los padres son los transmisores de la vida, tienen la grave obligación de educar a sus hijos, son ellos los primeros y principales responsables de la educación de sus descendientes.

Destacados pensadores, científicos y hombres de gobierno de todos los tiempos han subrayado la importancia del quehacer educativo y su potencialidad para contribuir a la edificación de una sociedad más justa, más democrática y más humana. El desarrollo es imposible sin educación.

Entre todos los medios de educación, tiene particular importancia la escuela. El ICM es un lugar privilegiado de formación integral del hombre. Mediante la comprensión y convivencia con los demás, la promoción del sentido de los valores, el encuentro con el patrimonio cultural y la preparación para la vida profesional siguen siendo, en nuestra patria, el cause principal de integración en la sociedad, de transmisión y enriquecimiento cultural y de promoción social.

En el mundo moderno caracterizado por el pluralismo cultural, consideramos de vital importancia formarse un criterio sobre los valores que construyen al hombre y los que lo destruyen.

A partir de estos principios es posible promover la formación integral, que supone preparación académica, conocimiento y vivencia de los valores morales y un sentido social de la educación y de la profesión.

Nuestra Filosofía Educativa

Entre las características básicas de nuestro pensamiento educativo, destacan las siguientes:

  • Educación integral:

Convencidos de la unidad de la persona humanista, tratamos de unir la adquisición de los valores y el aprendizaje del saber, la educación académica y la educación para la vida. Insistimos en abarcar las materias de enseñanza que sean necesarias, incluso complementarias pero dando a la formación de los valores su lugar, para nosotros la adquisición de conocimientos y la formación personal deben ser paralelas y complementarias.

Si solo se tratase de enseñar las Ciencias a los niños nos limitaríamos a ser capacitadotes, nuestra meta es muy superior: queremos educarlos, es decir darle a conocer sus deberes, enseñarles a cumplirlos, infundirles valores y sentimientos morales y hacerles adquirir las virtudes. Por eso debemos ser formadores y estar en relación con los alumnos todo el tiempo posible.

  • Sentido de honestidad:

Procuramos formarlos con nuestro ejemplo y con nuestras lecciones, cultivamos un sentido muy vivo de honestidad y una entrega generosa en el servicio. Buscamos despertar en nuestros alumnos el sentido de rectitud y el verdadero sentido del hombre y de su dignidad.

Esta misión consiste en ayudar a los niños y jóvenes a llegar a ser ciudadanos responsables y honestos.

En nuestro Instituto buscamos una “educación que tome en cuenta las exigencias de una actualidad en constante mutación”, “Una educación que suscite en los jóvenes el sentido critico de la vida, equipándolos contra las presiones sociales, culturales y políticas que enajenan la libertad", “Una educación que quebrante los individualismos y lance a la persona al diálogo y a la acción en la comunidad de los hombres al servicio de los mas desamparados”.

Estilo Educativo

Este ideario no es fruto de profundas investigaciones, ni el resultado de una tesis sobre las grandes teorías de la educación sino el descubrimiento a través de la propia experiencia de las aspiraciones y necesidades de nuestros semejantes. Por ello, el INSTITUTO DE CIENCIAS MOROLEÓN no hace una propuesta de "métodos especiales", pero ofrece una forma de afrontar las tareas educativas con rasgos peculiares, que son:

    • Pedagogía de la presencia.
    • Ambiente de Trabajo con disciplina, laboriosidad, motivación y responsabilidad profesional.
    • Clima de amistad con alegría, cordialidad y respeto.
    • Espíritu de Humildad
  • Pedagogía de la presencia:

El educador tiene un medio inmediato e indispensable que ha de comprender y aceptar, como condicionante de su proyección educativa: su presencia. Esta pedagogía lleva consigo la inmensa riqueza afectiva de toda la personalidad del educador.

La presencia del educador es pacificadora, produce distensión y anima; es un fermento que crea ambiente; antes que palabra oportuna es una actitud que propicia la comunicación; así el conocimiento del alumno y el del maestro se realizan con mayor eficacia que con procedimientos técnicos.

La presencia del educador que se prolonga en el patio, en entradas y salidas, en tiempos libres, deportes, convivencias o paseos, multiplica la acción educativa, limitada por el tiempo y el espacio. No cuentan las horas, ni cuentan las actividades, lo importante son las personas; "se necesita que estemos en medio de nuestros alumnos, que permanezcan mucho tiempo con nosotros".

  • Disciplina

Consideramos la disciplina como indispensable para encariñar a los alumnos a la escuela, por lo que decimos: "hay quienes se imaginan que la disciplina aleja a los alumnos de la escuela, cuando es todo lo contrario. A todos les agrada el orden y les disgusta el desorden. Los alumnos se hallan contentos y satisfechos en una escuela disciplinada y se cansan del estudio en la que no existe disciplina".

Disciplina preventiva y no represiva; la disciplina sana, humana, adaptada a las necesidades de los alumnos, a las circunstancias del momento y al tipo de escuela y sociedad, se constituye en el ICM como marco imprescindible para la superación académica y la formación de la voluntad.

  • Laboriosidad

Buscamos crear un ambiente de esfuerzo y perseverancia, que exige atención, insistencia, aprovechamiento del tiempo, dedicación continúa.

Ponemos el acento en el desarrollo constante de las facultades del aprendizaje, en la convivencia y la aceptación de los demás y en el uso adecuado y eficiente de los recursos técnicos.

Explicaciones claras y cortas, muchos ejemplos y ejercicios prácticos. Se trata de desarrollar hábitos personales de dedicación y estudio, necesarios para todos e indispensables para los menos dispuestos, poco dotados o con dificultades de aprendizaje.

El ejemplo del maestro llega a convencer, se opera una verdadera transferencia del maestro a los alumnos respecto al esfuerzo, la constancia y el amor al trabajo.

  • Motivación

Hay motivaciones de tipo pedagógico, como son los recursos didácticos, la selección de ejemplos, los estímulos adecuados, una sana emulación; pero indudablemente la mejor motivación la constituye la persona misma del educador y su voluntad de compartir con el niño y el joven su tiempo y sus mejores ilusiones, sus convicciones y su alegría.

La variación y la amenidad en la forma de impartir la clase y de promover actividades escolares consiguen colaboración, entusiasmo y afición al estudio e impulsan a los alumnos en el fortalecimiento de la autoafirmación.

  • Responsabilidad profesional:

El conocimiento cabal de los programas de estudio, de las bases para la evaluación, de la normatividad escolar, junto a una preparación cuidadosa de las clases, asegura al educador el empleo útil y productivo del tiempo y un adecuado rendimiento escolar.

El maestro se preocupa por ayudar a todos sus alumnos, pero procura tener una atención exhaustiva por los alumnos con problema y por los menos favorecidos, atendiendo a un sentido de generosidad y justicia.

Además, el maestro busca actualizarse mediante el estudio personal, los intercambios en grupos de estudio, la participación en cursos, seminarios y en los programas de capacitación y desarrollo humano del ICM.

  • Alegría:

El maestro vive alegre por que tiene fe en su vocación de educador y sabe que en el niño y joven de hoy crece el hombre del mañana. Este sentimiento de alegría trasciende a cuantos lo rodean, particularmente a sus alumnos, quienes por eso quieren a su escuela. Este es uno de los secretos que explican el porqué la sociedad estima la educación que las escuelas de este tipo imparten.

  • Cordialidad

La idea es que en nuestro Instituto reine un ambiente de familia, donde la atención, el servicio, la amistad y el interés por las personas predominen.

Por la evolución social de nuestros días, hoy es urgente crear un ambiente fraternal, cálido y reconfortante, que ayude a los alumnos en su desarrollo y les acompañe en su crecimiento. Este espíritu se manifiesta en el trato sencillo y franco de los alumnos, que permite acercarnos a su inteligencia y a su corazón, y en la disposición a dialogar con los padres de familia en sus dudas e inquietudes educativas.

"Para educar bien a los alumnos es preciso amarlos, y se les ama, dedicándose completamente a su educación y formación humanista. Amarlos es tener en cuenta que son seres débiles, que se les a de tratar bondadosamente y enseñarles con inagotable paciencia. Amarlos es soportar sin quejarse sus defectos y aun sus ingratitudes, no hay nada tan opuesto al verdadero amor a los alumnos, como las injustas preferencias".

  • Respeto:

Principio fundamental para la buena convivencia humana y particularmente en la educación pocas cosas son tan necesarias como el respeto mutuo que se deben maestros y alumnos. Nadie duda que los maestros exijan respeto de parte de sus alumnos como condición indispensable para poderles educar, tampoco nadie debe dudar que es condición indispensable para la buena educación que los maestros respeten a sus alumnos.

  • Espíritu de humildad:

La educación de la niñez y la juventud no es un oficio, es una vocación y un verdadero apostolado. Educar es una obra de celo, abnegación y sacrificio y para cumplir dignamente tal misión hay que tener el espíritu de humildad para reconocer sus propias insuficiencias, sus cualidades y capacidades y aprovecharlas para obrar el bien sin llamar la atención ni requerir el aplauso ajeno, considerando como hecho así mismo todo el bien o todo el mal que hagamos a los demás.

La Comunidad Educativa

La tarea de la educación requiere de la colaboración coordinada de todas las personas que intervienen en ella; siendo complementarios los unos de los otros y constituyendo así una verdadera comunidad educativa. La cooperación entre los maestros y los padres de familia, es para los alumnos una lección viva y elocuente.

Ser miembro de la comunidad educativa, nos compromete a:

  • Ofrecer lo mejor de nosotros, buscando el bien de los demás.
  • Esforzarnos en construir una comunidad viva y alegre.
  • Crear en la escuela una atmósfera de cordialidad y de participación.
  • Asumir responsablemente las obligaciones de nuestro compromiso educativo.
  • Planificar nuestra acción de acuerdo a la filosofía del Instituto y a las prioridades elegidas.
  • Acompañar a los niños y jóvenes en su desarrollo y maduración.
  • Compartir la propia capacidad educativa.
  • Evaluar el trabajo realizado.

Forman parte de la comunidad educativa los alumnos y sus papás o tutores, los directores, los maestros, el personal administrativo, de servicio y demás colaboradores.